Sentarse y caer

enero 19th, 2008

Jonnhy Cash susurra y yo me propongo clarear lo oscuro de las almas humanas. No soy misionera de ninguna orden. Soy una idiotä de 24 con kilos de Paroxetina y gramos de Diazepam en una dieta Mediterránea a las orillas del Llobregat.Allá quedó la Norteñä natal (Santurtzi, para los que quieran datos exactos) y desde allí, me vine con un almä retorcidä y un saco de angustïas pseudoadultas; totalmente infantiles. El mundo real duele cuando lo miras desde arriba; desde abajo; de izquierda a derecha e incluso en contrapicado.Ahora, sin propósitos de enmienda, voy a aprender a desechar la fobia al gentío. Porque la gente mata al mirarla. Sé distinguir gente de persona. De ahí que padezca “gentefobia” (todo junto para que ocupe menos en mi psiquis) y disfrute de una impresionante “persona filia” (separado, para que las palabras se graben en mis sienes y me sienta menos culpable de la fobia anterior).¿Cuál es la diferencia? bien, una mujer mayor de 73 años 5 meses y 24 días subiendo al autobus con 2 bolsas del Carrefour, a su lado un crío de 16 (desconocido para la señora y para mi) le ayuda con las bolsas y le acerca el dinero al conductor. Ahí, me enternezco, sonrío y me siento culpable (a la vez) por no haber sido yo el chaval. Este caso es propio de mi “persona filia”.El caso contrario, igual de ilustrativo, son 4 viejas de mil quinientos años con mil doscientos cincuenta y cuatro achaques, luchan en una carnicería por la vez, teniendo delante a un niño de 8 años, que por cuestiones de quién-llegó-antes, es el primero. Pero éste acaba pidiendo el último y tales sacos de arrugas, pellejo y mala baba, cacarean al unísono en pro de su derecho. Aquí padezco punzadas de odio en la barriga y pienso en subir dosis de Paroxetina y lo que sea. Sí, “gentefobia”.Estoy cansada, para variar…sigo en otro momento descifrando lo que me cuesta cifrar. ¿Será útil?pues igual no. Pero no todo ha de ser pragmatismo….h-ojalä