no tengo el día para limpiar el portal

mayo 30th, 2009
Compartir:

    Llevo unos días, a mi juicio demasiados, palpitando desde el hígado. Sí, desde el órgano que trata de digerir la rabia…sí, desde su epicentro más inflamado.

    Hace más días (anteriores a los días que comento) estuve en “mi centro”. Era capaz de entender la locura humana. Incluso comprendía que era una parte (ya final) del juego.

    Pero en estos días (los actuales, los que cito en la primera estrofa) el sabor amargo de la hiel, más la bilis, más otros jugos de lo más orgánicos (debidos a mi buena alimentación ecológica) recorre mi boca. En mis labios se derriten las buenas frases y a mi cerebro no llegan más que humos fétidos.

    Me siento más cerca de la materia descompuesta que de la divinidad mísitica. Sin embargo Alex me recuerda que todo está en el Todo y que por tanto, desde mi estado de putrefacción emocional, estoy en conexión espiritual con la deidad.

    Así que pongamos que le creo (que lo hago, porque me “resuena” en las entrañas): que lo oscuro, pegajoso y ardiente que salpica mis huesos es parte de la maravilla etérica que ilumina mis mejores momentos… entonces, toda luz tiene su sombra. Incluso la luz más pequeña tiene su sombra más grande. Y, a su vez, la sombra más negruzca tiene su dimuta luz…

    Bien, lo he entendido: el Todo está en todas partes y cumple la ley de polaridad “nada es bueno sin malo, ni malo sin bueno; ni platos sin habichuelas ni habichuelas sin plato”

    Si mi dolor no es mental, aunque si producido por la mente. Lo que me ocurre es que siento más de lo que puedo digerir, más de lo que puedo soportar y más de lo que me dan las manos para actuar.

    Comprendo cualquier cosa…cualquier cosa, de verdad. Sin embargo llevo unos días que mi cuerpo se curva, que la comida me escuece en la lengua y que la nariz se niega a respirar. Creo que respetar la basura tiene serias contraindicaciones, en cambio ¿cómo reciclar? ¿qué hay de la ecología emocional? y que nadie me venga con un libro de autoayuda, que conozco lo que ocurre en la editorial: si al autor “iluminado” no le pagan ese mes, se mea en el felpudo de quien toque, y eso ¿qué es? sí, lo que estás pensando…humano, muy humano.

    Compartir:

      Trackback URI | Comentarios RSS

      Comentarios

      Nombre (requerido)

      Email (requerido)

      Sitio Web

      Adelante...