La princesä y el guisantë

mayo 19th, 2011
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    Si pudieras saber algo más de lo que crees saber, dime ¿me acariciarías la frente esta noche?

    Si en elgún momento de tus delirios de princesa posaras tus manos sobre mi nuca, dime ¿revolverías mis cabellos?

    Cuidándote con el amor dolorido me siento abandonada en la carretera del “después” o quizás del “ya me olvido”… No sé si hemos intimado tanto, pero querida me siento como la muñeca vieja tirada bajo de tu cama que aguarda una última mirada …más…

    Sé como tú lo difícil que es llevar con majestuosidad el reinädo pero alguna vez habrá que ver la realidad, aunque nos duelan los ojos al observarnos en el cuerpo de oträ.

    Desde que nos conocimos te velo y me desvelo con tus idas y venidas, me comparo y me pierdo porque en cada comparación me aniquilo y desprecio… tú siempre ganas, siempre perfectä, siempre rosada y suntuosa…

    Temo prometerme alejarme de ti por miedo a traicionar a mi razón (que no me falta). A veces siento que construyes tu palacio en este sentimiento generalizado. Todos sienten que han de proteger el cristal de tus huesos sin saber lo frío que puede llegar a ser…

    Si en algún momento pudieras mirarme de verdad, dime ¿te dejarías acariciar?

    Hay algo roto en mí que me aleja del regalo que empuñas en tu burbuja de plata…

    Quizás no  sepas del daño de tus olvidos porque nadie se atreve a recordártelos. A mi no me apetece cantártelos porque me duele pronunciarlos no vaya a ser que se esfumen en tu mirada lánguida…

    Sé que no es un buen momento para perturbar a la princesä. Ahora sé lo que sentían las damas del castillo

    a

    m

    a

    r

    g

    o

    r

    por cuidar del vacío llenado de cabrioläs y florituräs de niña bien…

    Te duele tanto como a mí parecernos tanto. Me libra, más a mi que a ti, saber que la esencia jamás será la mismä…

    Podría dejarte pasar pero

    duele de una manera sorda

    muda en la noche de los días en los que no puedo pronunciar

    ni una señal de la angustia

    porque sería yo la que evidenciara la catástrofe

    Una doblando a la Oträ,

    empapandö de sangre el colchón

    acariciando la voluntad del ser,

    cada unä en su noche..

    Mi silenciö se encarna en palabras y el tuyo …

    no lo sé

    disimulas lento y esgrimes una sonrisa despreocupada

    Algún día, quizás…

    por ahora… mi reinä…

    NO

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