cuentos de guerrilla #1

septiembre 28th, 2009
Compartir:

    Se retorcía entre las palabras gratas y desmentía lo ocurrido con la mirada gacha. Apenas si podía pronunciar el nombre de quién fuera ladrón de colinas sin sombra. Carlo Magno ¿Quién le recordaría por Andrés Martín Pacheco? Nadie. Por eso Carlo Magno le pareció un nombre apropiado para sus expectativas vitales.  Así desde su ignorancia atrevida lo rubricaba por separado: Carlo vendría de un Carlos atenuado y Magno sonaba a algo grande (tan lejos no estaba del punto de partida).

    Para entonces sus canas le dibujaban un futuro nada tranquilo, demasiado pronto para clarear y demasiado tarde para considerarse un adonis. A Carlo el mundo le traía de lado pero por su pronto nacimiento no tuvo más opción que involucrarse en la travesía… Apenas si hubo vivido 15 años cuando le sobrevino el nombre y después el renombre: El Ladrón de Colinas Sin Sombra. Tal alias no dejaba indiferente pues pensar en una sola cosa que no estuviera destinada a tener su propia sombra (como el que tiene su propio reloj de pulsera o sus propios pantalones) era algo que alarmaba a los que le buscaban por las cantinas en horas intempestivas…

    El tipo, sin duda, era curioso de nombre pero como cuerpo era más bien  ”amontonable” (dícese del hombre que pasa más que desapercibido) y de personalidad ¡ay! por suerte olvidable.

    Pero ¿dónde me quedé relatando? Sí, de acuerdo, a Carlo Magno la desgracia del bochorno le calló como cae la fruta madura: de modo obvio y con recorrido ya premeditado. Comúnmente diríamos que “se veía venir”. Aún con todas, a él se le escapó o quizás trato de taparse los sentidos como el mono supersticioso que, no pocas veces, llegamos a ser los mamíferos-humanos.

    Compartir:

      Trackback URI | Comentarios RSS

      Comentarios

      Nombre (requerido)

      Email (requerido)

      Sitio Web

      Adelante...