A Miguel

agosto 11th, 2009
Compartir:

    Si  fue al río

    no fue a nadar,

    fue a ver su sombra

    a la deriva marchar.

    Y entre cantos de sirena

    las verdades se le quedaban pequeñas;

    pues en los días en los que la luna se esconde

    el agua es brava…

    la oscuridad se impone.

    Canta el joven pastor

    que nada tiene y todo se le escapa

    Canta por las praderas

    de germen tosco,

    de mala piedra,

    de fiera labranza.

    Porque de su canto

    nacen las más bellas palabras,

    hijas de la simplicidad

    sobrinas de las “poco usadas”;

    aquellas de las que renegaron

    el cacique y el patriarca.

    Si de tus pies crecieron naranjos

    y de tus labios “nomeolvides”,

    ¿por qué esperar otro tanto

    para sentirte allá

    por el cielo de marzo,

    si en el rocío de la mañana

    aún, tu silencio,

    cubre mis manos?

    Compartir:

      Trackback URI | Comentarios RSS

      Comentarios

      Nombre (requerido)

      Email (requerido)

      Sitio Web

      Adelante...