Adiós norteñä, olvídame
Como quien no sabe o pretende dejar de saber
me encontré frente a la multitud sonriendo sin pensar
algo que no lograba captar me dejó así…
perdiendo la fe.
En momentos de naufrägio voluntariö no acostumbro a las despedidas.
No recuerdo saber despedirme,
siempre huyo… como las ratas…
hacia delante…
Es el alma gris el que busca el humo y el alquitrán
la bruma de mi nortë que se perdió
al hundirsë en las profundidaes
Nadie supo de ella
nunca volverían a verme caminar por la arenä…
Aquí vivi y
allí murió la fe…
La clemencia se mostró cruel y, enseñándome la liga
apenas si me dejo acariciarle la piel
.
.
.
el besö de hiel lo dio al salir de la habitación
llevándose mi fe en el bolsillö
envuelta entre tabacö y malos cuentös
así fue como me fui de allï
así fue como atraqué aquí
Apenas llegó la polícia, ya estabamos riéndonos
el miedo nos dibujó sendas sonrisas de papel maché
… mis lágrimas de cocodrilö las descascarillaron…
y pudieron leer:
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