Crack boom bang

mayo 19th, 2011

Algo se ha rotö y no lo quiero arreglar

Mi primer instinto es tragar y decirme al oído que no es para tanto

que todo se perdona y que soy yo la que busca el modo de dejarse dañar

Quizás sea esta piel satinada o los ojos claros

los que me hacen sensible al calor de la hiel

mmMMmmmm

Se me ha dormido la pierna derecha al escribir

No sé si tengo razón pero ¿sabes? ¿de qué me sirve si lo que me guía ahora es la emoción de sentirme descuidada… absrovida por los buenos modales y la consideración de la buena educación que me han han atrapado en este dolor sordo y absurdo?

Como la noche del fin de los tiempos imagino cómo sería vivir un día más sin esta angustia de no ser la mujer perfecta de sonrisa perenne

¿Me querrías igual si me dejara cuidar?

¿Y si dejara de cuidar?

Tan fácil como una llamada de vuelta, una frase suave, tierna, discreta de ésas que incluso las fruteras tienden a regalarte los viernes de buena mañana…

¿Tan díficil era?

Siempre me dije que yo me rompería con la más suave brisa. Que ni un huracán podría conmigo pero que, en cambio, así lo haría un soplido infantil en el momento inoportuno…

Acaba de llegar, cierro la puerta y ¿la llave? no sé dónde lanzarla ya, porque temo vovler a abrir incluso temo a desistir y no cerrar…

Me pregunto si alguien se pregunta cómo me encuentro cuando me siento mal. Si las personas como yo podemos quebrarnos sin dejar de sonreír, sin dejar de querer ayudar incluso cuando nos vamos a ir… para siempre.

Y

que nadie se confunda, no soy santa ni mártir, sólo que fui diseñäda para cuidar y a veces, incluso, para olvidar.

Parece que el jueves noche es el momento de intimidad solitaria. De hacer memoria y dejarme tocar por las angustias del día…

Estoy bien…

bien en mi y mal contigo y con ella y con el otro

pero bien por mi y conmigo

Sólo en las palabras encuentro refugio y fortaleza

ahora, que ya soy consciente de lo que escribo

pienso que todo cobra más fuerza

.

.

.

algo se rompiö y no, no voy a correr para arreglarlo

no yo

La princesä y el guisantë

mayo 19th, 2011

Si pudieras saber algo más de lo que crees saber, dime ¿me acariciarías la frente esta noche?

Si en elgún momento de tus delirios de princesa posaras tus manos sobre mi nuca, dime ¿revolverías mis cabellos?

Cuidándote con el amor dolorido me siento abandonada en la carretera del “después” o quizás del “ya me olvido”… No sé si hemos intimado tanto, pero querida me siento como la muñeca vieja tirada bajo de tu cama que aguarda una última mirada …más…

Sé como tú lo difícil que es llevar con majestuosidad el reinädo pero alguna vez habrá que ver la realidad, aunque nos duelan los ojos al observarnos en el cuerpo de oträ.

Desde que nos conocimos te velo y me desvelo con tus idas y venidas, me comparo y me pierdo porque en cada comparación me aniquilo y desprecio… tú siempre ganas, siempre perfectä, siempre rosada y suntuosa…

Temo prometerme alejarme de ti por miedo a traicionar a mi razón (que no me falta). A veces siento que construyes tu palacio en este sentimiento generalizado. Todos sienten que han de proteger el cristal de tus huesos sin saber lo frío que puede llegar a ser…

Si en algún momento pudieras mirarme de verdad, dime ¿te dejarías acariciar?

Hay algo roto en mí que me aleja del regalo que empuñas en tu burbuja de plata…

Quizás no  sepas del daño de tus olvidos porque nadie se atreve a recordártelos. A mi no me apetece cantártelos porque me duele pronunciarlos no vaya a ser que se esfumen en tu mirada lánguida…

Sé que no es un buen momento para perturbar a la princesä. Ahora sé lo que sentían las damas del castillo

a

m

a

r

g

o

r

por cuidar del vacío llenado de cabrioläs y florituräs de niña bien…

Te duele tanto como a mí parecernos tanto. Me libra, más a mi que a ti, saber que la esencia jamás será la mismä…

Podría dejarte pasar pero

duele de una manera sorda

muda en la noche de los días en los que no puedo pronunciar

ni una señal de la angustia

porque sería yo la que evidenciara la catástrofe

Una doblando a la Oträ,

empapandö de sangre el colchón

acariciando la voluntad del ser,

cada unä en su noche..

Mi silenciö se encarna en palabras y el tuyo …

no lo sé

disimulas lento y esgrimes una sonrisa despreocupada

Algún día, quizás…

por ahora… mi reinä…

NO