la princesä y el guisante en su nuevo colchón de viscolatex

enero 2nd, 2011

Cartones que cubren el suelo

guardando lo que hoy falta en el tiempo

confiando en arder sutilmente

para que no puedas leerme.

Y si naufragamos y aún

aún no nos hemos dado cuenta?

Y si nadie escuchó los sollozos

tras la alacena?

Y si nos dejaron morir?

A veces veo mi alma romperse

y siento que la harina del pastel

se quiebra bajo mis húmedas manos

Dijimos que volveríamos para mejor

prometimos nadar y ahora… sólo queda naufragar

Mírate… ¿sabes lo que es amar?

Estamos cerca y saber que, que sólo quedan días

que aquí me siento libre.

Quizás hubiera sido mejor

sobre-salir por no saber entrar

Tenía que hacerlo, buscar la rima más difícil

aquella que no se percibe

salvo que puedas besar a la musa

de manera descarada y decirle que

ya,

ha terminado,

que todo ha pasado…

Dijiste que podríamos nadar y yo,

nos creí

Creo que pude vernos andar sobre el mar

pero apenas si llegamos a chapotear

…estábamos tan cerca…

Dijiste…

y con eso ya pude hincar mis rodillas en el suelo

y rezar por ti

por mi

por el mundo…

La última velada fui inolvidable

yo iba vestida de tul y tú no,

comimos pastel y reíste mis chistes

cantaste mis letras

y contaste mis pecas

… fue toda la noche

Fácil volver al lugar

imposible recrear la escena

Todo lo vivido con intensidad no se puede recuperar

muere al rozar la cotidianidad …

Dijiste que podía nadar

sabes que ahora recién aprendí a correr para no huir

No -sé- qué- carajo- pasa- este- año- pero- ya- me- está- doliendo- la espalda -de -cargar -con -el- mundo -a -cuestas

Es todo mentira

Demasiado sensible para soportar este guisante bajo mi colchón…

¿la moraleja?

no hay. y eso me libera.

el mundo no la tiene, salvo que tú la veas.