nudos de hojalata
Nadie camina sin pies, entonces ¿por qué te los arrancas?
aunque creas que levitar nos podrá ayudar
piensa que no sé cómo hacerlo
no, si no me dejas de gritar.
Cuando vuelvo a la cama
sólo a veces
apareces de nuevo
me miras y pienso qué puede ser
entonces me miras y me dices:
“sí, es cierto, estoy muerto”.
Sólo viento….
Ahora recuerdo el sueño y
entiendo el amargor de mi paladar
el sudor gris de mi frente y no me consigo relajar.
He llegado al punto de quedarme sentada sin llorar
porque no sé bien porqué lo habría de hacer.
Me quedo quieta mirando al cielo y vuelvo a aquel momento
en el que tú te vas.
Y me pregunto porqué puede doler
que se vaya alguien que apenas llegó
y cómo puede ser que en mis sueños sonrías
si ya sólo queda el recuerdo de alguien que desconocía.
Como el viento…
En mi garganta un nudo marinero
de esos de los scouts
no me deja tragar y quiero escapar
pero esta vez me quedaré en el fondo del pozo
para ver
si puedo volver a disfrutar de la melancolía
aunque no sé cómo será si me dejo ahí, perdida
sin salida.
La muerte no es más que nacer
pero ¿por qué espero ver nacer a mis hijos
sino soporto el vacío de un cuerpo frío?
Me dueles y apenas llegamos
te apareces más en sueños de lo que te vi en vida,
quedamos más en el rincón de mi subsconsciente
que lo que quedamos para tomar una cerveza en el irlandés…
y tu Muerte marcó el comienzo de mi Vida
¿por ello te apareces? ¿para que me acuerde de respirar?
quiero llorar
no sé porqué, pero te echo de menos.
Archivo en Loquismö | Comentario (0)A Miguel
Si fue al río
no fue a nadar,
fue a ver su sombra
a la deriva marchar.
Y entre cantos de sirena
las verdades se le quedaban pequeñas;
pues en los días en los que la luna se esconde
el agua es brava…
la oscuridad se impone.
Canta el joven pastor
que nada tiene y todo se le escapa
Canta por las praderas
de germen tosco,
de mala piedra,
de fiera labranza.
Porque de su canto
nacen las más bellas palabras,
hijas de la simplicidad
sobrinas de las “poco usadas”;
aquellas de las que renegaron
el cacique y el patriarca.
Si de tus pies crecieron naranjos
y de tus labios “nomeolvides”,
¿por qué esperar otro tanto
para sentirte allá
por el cielo de marzo,
si en el rocío de la mañana
aún, tu silencio,
cubre mis manos?
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